El Ejército de Israel (Fuerzas de Defensa de Israel, FDI) sostiene que la operación "León Rugiente" contra Irán dejó dañado cerca del 80% del arsenal de misiles balísticos iraníes. La estimación la transmitió un funcionario de las FDI en un encuentro con periodistas, donde además afirmó que las tropas pueden retomar los combates en Irán, Líbano y Gaza "en dos minutos" si el poder político lo dispone.

Según esa evaluación, Irán habría llegado a tener unos 8.000 misiles hacia 2027, un volumen que la ofensiva israelí buscó recortar. El funcionario aclaró que ninguno de los frentes abiertos tiene hoy una salida definida y que su rumbo queda atado a decisiones políticas y diplomáticas.

Líbano: la duda sobre el Ejército libanés

En el caso libanés, el vocero describió un alto el fuego que Hezbollah, el grupo armado chiita respaldado por Irán, cumple "más o menos". El acuerdo contempla que Israel se repliegue de las llamadas "zonas piloto" para que el Ejército libanés entre y desarme la infraestructura del grupo: túneles, depósitos y armamento bajo las viviendas.

"Hasta ahora, el Ejército libanés no hizo lo suficiente, por lo que vemos", afirmó el funcionario.

El vocero planteó que no se trata de un problema de capacidad sino de voluntad. Sostuvo que Beirut condena a Hezbollah y la presencia iraní, pero que al pasar de las palabras a los hechos no asigna suficientes efectivos ni inteligencia para revisar los escondites del grupo. Puso como ejemplo una casa sin armas a la vista que puede ocultar una instalación subterránea: detectarla, dijo, puede demandar dos semanas adicionales de trabajo.

El marco acordado en junio entre Israel, Líbano y Estados Unidos prevé el desarme gradual de Hezbollah y el retiro israelí del sur libanés. Su aplicación avanza poco: la última ronda de conversaciones militares en Florida cerró sin progresos y el líder de Hezbollah, Naim Qassem, rechazó desarmarse. El funcionario admitió que Israel podría volver a intervenir por su cuenta en esas zonas y que "es algo que podría pasar", aunque reconoció que necesita "terminar de algún modo la operación en el Líbano".

Gaza: Hamas sigue en el poder

Sobre Gaza, el funcionario afirmó que el plan de paz de 20 puntos de Donald Trump preveía el desmantelamiento de Hamas y su salida del gobierno. En los hechos, dijo, el grupo islamista continúa administrando el enclave: cobra impuestos, recluta personal, paga salarios y se queda con ayuda humanitaria para reconstruir su infraestructura, "ignorando absolutamente" las necesidades de la población.

Según su relato, Hamas puede presionar a las familias para que sus miembros se enrolen a cambio de comida, y quien lo critique corre riesgo de ser ejecutado. Si el grupo no acepta dejar el poder, el gobierno israelí podría decidir hacerlo "por la fuerza": "Eso también es algo que podría pasar", advirtió.

Las negociaciones están trabadas por quién mueve primero. Israel exige que Hamas entregue todas sus armas antes de retirar sus tropas de las zonas que controla. Hamas sostiene que solo se desarmará si Israel cumple antes su parte, que incluye el repliegue y el despliegue de una fuerza internacional de estabilización.

Mandos diezmados, capacidad intacta

El funcionario aseguró que Hezbollah y Hamas ya no tienen el poder de antes. El golpe más fuerte, señaló, fue en la conducción: Israel eliminó a un jefe, luego a su reemplazante y después al siguiente, al punto de que hoy "hay comandantes de pelotón que ahora son comandantes de brigada". Aun así, advirtió que ambos conservan recursos para dañar a soldados y civiles, por ejemplo con misiles de corto alcance o infiltraciones.

Sobre el sur libanés, describió que las aldeas chiitas "no eran aldeas, eran bases", con túneles y depósitos bajo las casas, y afirmó que los civiles "abrazaron" al grupo. No precisó cuántos combatientes tiene cada organización.

El encuentro dejó en claro que Israel no considera cerrado ninguno de sus frentes y que la próxima decisión sobre Irán, Líbano y Gaza quedará en manos del gobierno. El funcionario evitó poner plazos y repitió que la evolución dependerá de la diplomacia y de la voluntad de las partes involucradas.