El viernes 6 de noviembre de 2026, el Ministerio Público y la Policía Nacional Civil arrestaron a Yishini Giovanny Soto Ruano, de 49 años, acusado de coordinar entregas de droga para la banda “Los Tigres”, en la aldea El Limón, municipio de Chisec, Alta Verapaz.
La detención se produce dos días después de que Horst Walter Overdick Mejía, de 59 años, fuera reaprehendido el 5 de noviembre en el kilómetro 210,5 de la salida hacia Cobán, también en Alta Verapaz. Overdick, conocido como “El Tigre”, había cumplido una condena de seis años en Estados Unidos por tráfico de cocaína y fue deportado a Guatemala sin cargos pendientes hasta la apertura del proceso actual.
Operativo y antecedentes
El operativo contó con la participación de la Subdirección General de Análisis de Información Antinarcótica de la Policía Nacional Civil, que trabajó junto al Ministerio Público. Soto Ruano tenía una orden de captura por asociación delictiva y, según la fiscalía, su rol consistía en organizar la entrega de estupefacientes en los departamentos de Quiché y Alta Verapaz.
"Esta captura forma parte de la estrategia para desarticular la ruta entre Quiché y Alta Verapaz", afirmó un vocero de la Policía Nacional Civil.
Con la incorporación de Soto Ruano, el número de personas puestas a disposición de la justicia por su presunta vinculación con “Los Tigres” asciende a cuatro. Además de Soto y Overdick, se encuentran detenidos otros dos hombres bajo cargos de asociación delictiva, cuyas identidades no fueron reveladas.
Impacto en la lucha contra el narcotráfico
Las autoridades subrayan que la zona entre Quiché y Alta Verapaz ha sido históricamente utilizada como corredor para trasladar droga hacia la frontera con México. Desarticular esa ruta es una prioridad para evitar que cargamentos de cocaína continúen su tránsito hacia mercados internacionales.
Overdick posee antecedentes de detenciones en 2000, 2002 y 2012 por delitos relacionados con el narcotráfico y el uso de armas. En 2002, según cargos aceptados en EE. UU., recibió un cargamento de 1.200 kg de cocaína que fue enviado a México y luego a Estados Unidos.
El proceso penal sigue abierto en Guatemala y no responde a una solicitud de extradición. Las investigaciones continúan para identificar a otros posibles miembros de la organización y desmantelar la infraestructura logística que sustenta el tráfico.