Casi un mes después del terremoto que sacudió a Panamá, un equipo de geólogos de Estados Unidos se prepara para sumarse a la investigación del sistema de fallas que originó el movimiento. La misión la coordina el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y reunirá a unos cinco especialistas en tectónica, según confirmó el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá.

El sismo ocurrió el 9 de octubre a las 12:56 p. m. Tuvo su epicentro a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí, en la provincia de Los Santos, y una profundidad de cuatro kilómetros. Se sintió en buena parte del territorio panameño.

Qué buscarán en el terreno

El director del Instituto de Geociencias, Néstor Luque, explicó que se están gestionando las colaboraciones con la entidad estadounidense para realizar trabajos de campo junto a los científicos panameños. La idea es revisar en detalle las fallas y reunir observaciones directas sobre el terreno.

A la misión se sumarán el Colegio de Geólogos de Panamá y especialistas de Costa Rica, que aportarán al análisis de los esfuerzos tectónicos. También se aguarda respaldo de la Universidad de Utah. Por ahora no hay fecha definida para el inicio de las investigaciones.

El terremoto se vinculó al sistema de fallas Azuero-Soná. Sobre ese punto, Luque señaló antes que el evento liberó energía acumulada durante aproximadamente un siglo en una parte de ese sistema. Consideró poco probable otro sismo de igual magnitud en el mismo sector a corto plazo, aunque recordó que los terremotos no pueden predecirse.

'Los terremotos no pueden predecirse', advirtió el especialista al referirse a la posibilidad de nuevos eventos.

Un mes de réplicas y daños que no paran

La actividad sísmica no cesó tras el movimiento principal. El 31 de octubre, dos sismos de magnitudes 5.8 y 5.9 se registraron con apenas un segundo de diferencia cerca de Tonosí. Tuvieron epicentros distintos y se sintieron incluso en sectores de la capital panameña.

El terremoto dejó tres víctimas mortales, todas mujeres. Los decesos se registraron entre el 14 y el 30 de octubre. La última fue una paciente de 86 años que seguía internada en la Ciudad de la Salud. Las otras dos murieron por lesiones vinculadas al sismo, una de ellas durante la evacuación de una escuela.

El balance del Sistema Nacional de Protección Civil, actualizado al 2 de noviembre, reportó 4.633 viviendas con daños totales y otras 11.107 con afectaciones moderadas o parciales. En total, las autoridades habían evaluado 19.865 residencias en distintas regiones.

El mismo informe contabilizó 4.125 viviendas con daños leves y evaluaciones que alcanzaron a 63.767 personas en diez provincias y la comarca Ngäbe-Buglé. Además, 3.356 damnificados seguían en 113 albergues sin poder volver a sus hogares.

Educación, servicios e infraestructura en la mira

La emergencia también golpeó servicios esenciales. Los reportes oficiales registraron 619 centros educativos con algún tipo de daño. Las inspecciones estructurales se extendieron a instalaciones sanitarias, puentes, carreteras y edificios públicos. Coclé, Herrera, Los Santos y Veraguas aparecen entre las provincias más perjudicadas.

A eso se suma la inestabilidad de las laderas. Con imágenes satelitales, el Instituto de Geociencias identificó al menos 2.351 deslizamientos de tierra asociados al terremoto. El cálculo es preliminar: la nubosidad impidió examinar algunas zonas y aún faltan verificaciones en el terreno.

La llegada de los especialistas estadounidenses apunta a ampliar las observaciones geológicas en las áreas afectadas y a contrastar los hallazgos con los estudios de los investigadores panameños. La magnitud del evento también quedó en discusión: el Instituto de Geociencias estableció 7.5, mientras que el USGS calculó inicialmente 7.7.