Producir una pickup mediana en la Argentina y colocarla en el exterior sale más caro que hacerlo desde Sudáfrica o Tailandia. La diferencia llega al 8,6% frente al país africano y al 11,1% frente al asiático, según un análisis de Andrés Civetta, especialista en Movilidad de la consultora Abeceb, que buscó medir si la industria local puede disputarle mercados de exportación como el estadounidense o el europeo.
El dato se inserta en la discusión por la apertura comercial que impulsa el gobierno de Javier Milei, donde la palabra competitividad aparece en cada debate sobre el futuro del sector automotor.
El peso de los impuestos
La explicación central no está en el costo de operar las plantas. En ese rubro, la Argentina queda prácticamente a la par de sus dos competidores. Lo que rompe la paridad es la presión fiscal que se acumula a lo largo de la cadena de valor.
Sobre los vehículos exportados, la carga impositiva alcanza el 12,8% en la Argentina. En Sudáfrica es del 5,8% y en los proyectos tailandeses promovidos por el Board of Investment —el organismo de promoción de inversiones de ese país— cae a apenas 1,8%.
El desglose argentino muestra que Ganancias aporta 6,1 puntos porcentuales, Ingresos Brutos otros 3,2, el impuesto a los créditos y débitos bancarios 2 puntos y las tasas municipales 1,1 puntos.
A eso se suman los incentivos promocionales, que también juegan en contra. Los créditos fiscales por autopartes locales y los reintegros a la exportación equivalen al 4,6% del valor de producción en la Argentina. En Sudáfrica los beneficios llegan al 6%, sobre todo por reducción de aranceles de importación, y en Tailandia se traducen en una tasa de tributación más baja.
"La principal explicación no reside en los costos operativos, prácticamente equivalentes a los de ambos competidores, sino en la mayor carga impositiva acumulada en la cadena de valor y en las diferencias de incentivos fiscales aplicados en cada país", señaló Civetta.
Acero y cargas patronales
Hay otros factores que inciden en el costo final. Algunos perjudican a las fábricas argentinas y otros compensan en parte esa desventaja.
El acero, insumo clave para la industria, cuesta en el mercado local un 10,4% más que en Sudáfrica y cerca de un 22% más que en Tailandia. Ese sobreprecio se traslada a la fabricación de piezas y componentes.
En el plano laboral, los salarios brutos argentinos son similares a los de ambos países. La diferencia aparece en las cargas patronales, que agregan un costo extra a la producción local.
El análisis de Abeceb apunta a que, sin cambiar la estructura impositiva, la brecha de competitividad frente a Sudáfrica y Tailandia se mantiene incluso con plantas eficientes. La discusión sobre la apertura comercial y la "cancha igualada" que reclaman los defensores del sector queda así atada a esos números.