Isuzu reintrodujo la D-Max en Argentina, una pick-up que ya estuvo presente en el país en la década de los 90. La nueva generación llega desde Tailandia con dos versiones, LS y LSE, y se oferta a partir de US$48.500 (aprox. 72,7 millones de pesos) y US$53.900 (≈ 80,8 millones).
Versiones y equipamiento
Las versiones comparten la misma mecánica, pero se diferencian en detalles estéticos y de confort. La LS destaca por un diseño más sobrio con cromados y llantas plateadas, mientras que la LSE incorpora elementos de estilo off-road como parrilla oscurecida, barras de techo y estribos. Ambas incluyen pantalla táctil de 9 pulgadas, Android Auto y CarPlay inalámbricos, acceso sin llave, sensores de estacionamiento y cámara trasera. El interior ofrece tapizado de cuero, asientos delanteros calefactados y climatizador bizona. En seguridad, la LS lleva seis airbags y controles de tracción y estabilidad; la LSE añade un séptimo airbag de rodilla para el conductor.
Motor y desempeño
El único motor disponible en el mercado local es un turbodiésel 3.0 L de cuatro cilindros que entrega 190 CV y 450 Nm de torque, acoplado a una transmisión automática de seis velocidades. El sistema de tracción es 4×4 con modos alto, bajo y bloqueo de diferencial, pensado para trabajo, uso familiar y recorridos fuera de la calzada.
Dimensiones y capacidad
La D-Max mide 5.270 mm de largo, 1.970 mm de ancho y 1.910 mm de alto, con una distancia entre ejes de 3.125 mm. El despeje al suelo es de 240 mm y la carga máxima admitida alcanza los 1.050 kg. El chasis incorpora un travesaño adicional para mayor protección lateral y mejoras en la rigidez torsional, mientras que la suspensión delantera y trasera fueron afinadas para reducir el rolido y aumentar el confort.
Con estos atributos, la D-Max vuelve a competir en el segmento de pick-ups medianas contra la Toyota Hilux y la Mitsubishi L200, ofreciendo una alternativa con buen torque y equipamiento, aunque sin sistemas avanzados de asistencia a la conducción que ya aparecen en algunos rivales.