La artesana Ramona Casas, de 74 años, ha sido seleccionada para suministrar los quesillos que el Papa León XIV degustará en su almuerzo del martes 10 de noviembre en el Arzobispado de Córdoba. El pedido parte de Villa del Totoral, a 80 km al norte de la capital provincial, y llegará en torno a 40 kilos de producto.

Una tradición que cruza generaciones

Ramona aprendió el oficio de su madre, quien a su vez lo heredó de su abuela. La familia ha elaborado quesillos siguiendo una receta transmitida de generación en generación, manteniendo el proceso artesanal que incluye mezclar leche fresca, cocinarla hasta obtener una masa similar a la ricota y amasar a mano bajo agua caliente.

"La elaboración depende mucho del clima, de la temperatura y de la humedad", explicó Magdalena Crespo, hija de la cliente que encargó el pedido.

El encargo y los retos logísticos

El pedido llegó a través de la familia Crespo, conocida en la zona. Consuelo Crespo contactó a Ramona para que produjera los quesillos destinados al pontífice. La principal dificultad fue asegurar la leche, que provendrá del tambo de La Puerta, a 100 km de Villa del Totoral. Ramona manifestó su inquietud:

"Es que no saco yo la leche. ¿Y si no me salen?", comentó la artesana.

A pesar de la preocupación, la producción está en marcha y se espera que la leche llegue a tiempo para la elaboración.

El menú que acompañará al pontífice

Los quesillos formarán parte de un menú preparado por Claudia Ferrer de Creadores de Eventos. Entre los platos figuran trucha patagónica con hojas verdes, humita, lomo argentino con salsa de hongos de pino de Calamuchita, milhojas de papa y espárragos, y como postre, un volcán de dulce de leche.

El área de Villa del Totoral, conocida por su historia colonial y por haber recibido a figuras como Rafael Alberti y Pablo Neruda, vuelve a ser escenario de un evento de alcance nacional.

"Atravesó momentos difíciles y siempre encontró en la fe una manera de seguir adelante", recordó Magdalena sobre su madre.

La entrega de los quesillos está programada para el mismo día del almuerzo, consolidando una tradición familiar que ahora llega a la mesa del líder de la Iglesia católica.