El papa León XIV, en su paso por Uruguay, Argentina y Perú a principios de noviembre de 2026, reiteró que el empleo es esencial para combatir la pobreza y la desigualdad.
El trabajo como motor de la economía
El pontífice afirmó que "El corazón de la economía es el trabajo" y recordó que la dignidad humana se construye a través de un empleo estable y justo. Señaló que un salario justo es el mejor indicador de la equidad de todo el sistema socio-económico.
"El salario justo muestra si el trabajador es tratado como persona o como mero costo de producción", indicó en su exhortación.
Justicia social frente a la tecnología
En la encíclica Magnifica Humanitas, León XIV explicó que la justicia social no puede considerarse una fase posterior a la generación de riqueza. Según él, la justicia permea cada etapa de la actividad económica, desde la extracción de recursos hasta el consumo.
"La justicia afecta a todas las fases de la actividad económica, no solo a la distribución final", sostuvo el Papa.
El documento destaca que la inteligencia artificial y la automatización pueden crear nuevas formas de exclusión si no se acompañan de políticas protectoras. El pontífice advirtió que los sesgos estructurales pueden generar desigualdad de manera casi automática.
Propuestas para gobiernos y empresas
León XIV llamó a una gestión proactiva de la transformación tecnológica. Propuso que los Estados establezcan criterios sociales para la innovación, obligando a que cualquier implementación de IA incluya medidas verificables de protección del empleo.
"Los gobiernos deben crear condiciones favorables para el empleo y no esperar a que los puestos desaparezcan", recalcó.
Asimismo, instó a las empresas a adoptar prácticas que prioricen la familia y las nuevas generaciones, evitando que los avances económicos se traduzcan en inseguridad laboral.
Un llamado a la creatividad política
El Papa resaltó la necesidad de una "creatividad política a favor del empleo" que sitúe al trabajador y a la familia en el centro de las decisiones. Según él, la innovación debe servir al bien común y no profundizar la exclusión.
Con estas palabras, León XIV busca orientar la agenda pública hacia un modelo donde la tecnología y la economía sirvan a la dignidad humana.