El Banco Central de la República Argentina (BCRA) registró en 2026 la compra de divisas por alrededor de 16.000 millones de dólares, impulsado por ingresos históricos de exportaciones energéticas y agrícolas. A pesar de este flujo, la actividad interna muestra señales de estancamiento y se prevé una contracción del 0,2 % para este año si la tendencia persiste.

Exportaciones récord y reservas crecientes

Los precios internacionales favorables y los volúmenes exportados, especialmente en los sectores de energía, minería y agro, generaron ingresos sin precedentes. Desde diciembre de 2025, las reservas netas bajo la definición del FMI aumentaron 8.500 millones de dólares. Esta acumulación de reservas no se ha traducido en mayor crédito privado, pues la emisión de pesos se ha canalizado mayormente a depósitos bancarios.

"El exceso de reservas no se convierte en crédito para la economía real", indicó un analista del mercado financiero.

Demanda interna débil y proyección de caída

El Índice de Actividad Económica Mensual (EMAE) de agosto quedó 2,4 % por debajo del máximo alcanzado en febrero de 2025. De mantenerse en esos niveles, la economía podría registrar una caída del 0,2 % en 2026, sin efectos arrastrados para 2027. La inflación sigue rondando el 1,8 % mensual, y la carga tributaria permanece alta.

Recaudación y ajuste fiscal

La caída de la demanda ha mermado la recaudación fiscal, obligando al gobierno a profundizar el ajuste del gasto para mantener el equilibrio presupuestario. La reforma laboral generó 84.000 puestos entre mayo y agosto, pero en el mismo periodo se perdieron aproximadamente 1,5 veces más empleos antiguos, impactando la recaudación de la seguridad social.

Desacople de tasas y desafíos de política monetaria

A pesar de la compra de reservas, la emisión de pesos no ha reducido las tasas de interés activas ni los spreads, que siguen elevados. La incertidumbre electoral y la posible reconfiguración del vínculo entre el tipo de cambio y la tasa de interés, como ocurrió en 2025, dificultan una política monetaria expansiva similar a la que aplicó el Banco Central Europeo tras la crisis de 2008.

En resumen, la entrada masiva de divisas ha reforzado las reservas del BCRA, pero la falta de transmisión a crédito y consumo interno mantiene a la economía en una situación de ajuste a la baja de precios, con riesgos de contracción en el horizonte.