Los hogares y pequeños comercios de Guatemala volvieron a pagar más por el gas propano. Este domingo 8 de noviembre las distribuidoras aplicaron un nuevo ajuste de precios, el quinto del año, con subas de entre Q12 (USD 1,57) y Q48 (USD 6,28) según el tamaño del cilindro.
El envase de 25 libras, el más difundido en las viviendas, pasó a Q138 (USD 18,06). El de 35 libras quedó en Q193 (USD 25,26) y el de 100 libras trepó a Q552 (USD 72,24).
Cuánto subió cada presentación
La garrafa de 25 libras avanzó Q12 respecto de los Q126 (USD 16,49) que costaba antes. La de 35 libras sumó Q16 (USD 2,09), desde los Q177 (USD 23,16) previos. La variación más fuerte se dio en la de 100 libras, que saltó Q48 desde los Q504 (USD 65,96).
El reajuste llegó apenas dos semanas después del anterior, aplicado el 25 de octubre, y confirma una escalada sostenida durante 2026.
Cinco aumentos en once meses
El recorrido arrancó el 20 de abril, cuando la garrafa de 25 libras pasó de Q98 (USD 12,82) a Q110 (USD 14,39). El 9 de junio llegó el segundo ajuste, hasta Q115 (USD 15,05). El tercero se aplicó el 4 de octubre, con Q122 (USD 15,97), y el cuarto el 25 de octubre, que sumó Q4 (USD 0,52).
Con el incremento de este domingo, el cilindro de 25 libras acumula un encarecimiento de Q40 (USD 5,23) desde el inicio del año, cerca de 41%.
Por qué sube
El Ministerio de Energía y Minas (MEM) explicó que los incrementos responden a las cotizaciones internacionales del gas licuado de petróleo (GLP), a los costos de importación y a la dependencia externa del país. Guatemala compra en el exterior todo el gas propano que consume, de modo que cualquier movimiento del mercado energético global se traslada a las tarifas locales.
En el precio final también pesan los fletes, los seguros, el tipo de cambio, el almacenamiento, el transporte terrestre, el envasado y la distribución. A eso se suman las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que influyeron sobre los mercados de hidrocarburos a lo largo de 2026.
El dato más sensible es el de la garrafa de 25 libras: por su uso masivo, cada ajuste impacta de lleno en el presupuesto de las familias y en los costos de los pequeños negocios que dependen del propano para cocinar o producir.