Ricardo Rodríguez, autor de exitosas comedias y telenovelas argentinas, habló este viernes a La Nación sobre su trayectoria desde los primeros años de curiosidad televisiva hasta la creación de series que definieron una época.
Los primeros pasos
A los seis años se escapaba de su casa para ver la televisión en la casa de una vecina, donde le ofrecían galletitas y chocolate. Allí nació su afición por la escritura. > "Me encantaba escribir; la ficción era mi escape", recordó.
Ingreso al oficio
Su debut profesional llegó en el programa infantil Chispiluz del antiguo ATC. Poco después, colaboró con Gustavo Barrios, con quien desarrolló su primer guion para un unitario, aunque el proyecto no se emitió.
Encuentro con Carlos Calvo
Rodríguez y Barrios presentaron una propuesta a Carlos Calvo, entonces estrella de varias novelas. Aunque la propuesta no se concretó, la interacción les abrió puertas en el medio. Más adelante, intentaron una serie titulada El mago, protagonizada por Calvo, que no logró captar audiencia y fue eclipsada por el programa de Susana Giménez.
El salto a la era privada
Con la privatización de las emisoras durante el gobierno de Carlos Menem, surgió la oportunidad de trabajar para Telefe. El gerente artístico, Gustavo Yankelevich, convocó a Calvo para una comedia y a Rodríguez para escribirla. > "Carlos era un tipo con mucho carisma; lograba algo que la gente no había visto antes", señaló el guionista.
El éxito de “Amigos son los amigos”
Inspirada en la dinámica de la serie Extraña pareja, la nueva comedia giraba alrededor de un personaje que combinaba la inmadurez de un adolescente con la sabiduría de un adulto. La fórmula resonó con el público y se convirtió en uno de los hits televisivos de la década de 1990, consolidando a Rodríguez como uno de los guionistas más influyentes del país.
Mirada al futuro
Tras varios proyectos exitosos, Rodríguez sigue activo en la industria, explorando nuevas historias que puedan conectar con las nuevas generaciones.