Con la llegada del frío, muchos hogares buscan cómo calefaccionarse sin sumar aparatos. El aire acondicionado con función de calor aparece como una alternativa: según fabricantes como Midea, gran parte de los equipos actuales incorpora la llamada bomba de calor, que permite climatizar hacia arriba y hacia abajo con el mismo aparato.

Un ciclo que se invierte

El principio es sencillo. En modo refrigeración, el equipo retira el calor del interior y lo expulsa afuera. En modo calor hace lo contrario: toma la energía térmica que hay en el aire exterior, incluso cuando hace frío, y la introduce en la vivienda. El compresor y el intercambiador trabajan juntos en ese traslado, y los modelos más nuevos dirigen el flujo de aire caliente hacia abajo para repartir mejor la temperatura.

La ventaja práctica es que no hace falta comprar un caloventor ni una estufa extra: el mismo equipo que se usa en verano puede cumplir la función en invierno.

Paso a paso para ponerlo en modo calefacción

Primero hay que encender la unidad y verificar que no esté en modo frío. Ese cambio se hace desde el control remoto o el panel del equipo. Después se busca el botón “Mode” y se elige la opción de calefacción, que suele identificarse con un sol o la palabra “HEAT”. Por último, se fija la temperatura deseada.

El aparato puede tardar unos minutos en largar aire caliente, porque necesita acomodar su circuito interno. Conviene revisar el manual del usuario: las funciones varían según la marca y el modelo. Si el equipo no responde, lo primero es chequear la configuración y confirmar que la función esté disponible.

Qué temperatura elegir en cada ambiente

El ajuste de temperatura es clave para no disparar la factura eléctrica. Para los espacios comunes durante el día, la recomendación es mantenerse entre 19 °C y 22 °C. En los dormitorios conviene bajar un poco: entre 16 °C y 19 °C, un rango que ayuda a descansar mejor y reduce el consumo nocturno. En los baños, donde el confort pesa más, se puede optar por 22 °C a 24 °C.

Cada grado de más por encima de esos valores aumenta el gasto eléctrico y exige más al equipo. Mantenerse dentro de los rangos sugeridos ayuda a cuidar la factura y a evitar el sobreesfuerzo del aparato.

Por qué a veces no cambia de modo

Una de las causas más frecuentes es que el equipo no tenga la función. No todos los aires acondicionados cuentan con bomba de calor: algunos modelos antiguos o básicos solo enfrían. La etiqueta de energía o el manual técnico permiten confirmar si el aparato admite ambas modalidades. Otra razón habitual es haber seleccionado un modo incorrecto en el panel de control.

Antes de dar por sentado que el equipo falla, conviene revisar esas dos cuestiones: la compatibilidad del modelo y la configuración elegida.