Luka Doncic, de 27 años, fue el único jugador en la pista de la T-Mobile Arena mientras los Los Angeles Lakers y los Golden State Warriors se preparaban para su partido de pretemporada la semana pasada. El entrenamiento improvisado, de apenas quince minutos, se convirtió en un espectáculo para los presentes.

Un calentamiento fuera de lo común

Con la noche libre concedida por el entrenador titular JJ Redick, Doncic enfrentó a tres asistentes del cuerpo técnico de los Lakers. El coordinador de video Michael Wexler, de 1,80 m, lo retó con un palo de espuma, mientras el entrenador de desarrollo Justin Robinson, de 2,06 m, y el asistente Greg St. Jean se sumaron al duelo. En varios intercambios, el base dribló, superó a sus rivales y culminó con una bandeja y un finger roll que provocó el clamor de la audiencia.

"No es un tiro fácil, ¿de acuerdo?" – afirmó Doncic tras fallar un triple.

El presidente de operaciones de baloncesto y gerente general Rob Pelinka observó la escena desde el banquillo, acompañado del fisioterapeuta de Doncic, Javy Barrio, quien sigue supervisando al jugador tras la lesión del tendón de la corva que lo dejó fuera de los playoffs de la primavera pasada.

Preguntas que quedan en la mesa

A pesar del espectáculo, la directiva de los Lakers aún busca respuestas. Doncic se consagró como máximo anotador de la temporada anterior, superando los 40 puntos en 16 partidos, pero su capacidad para liderar a un equipo en reconstrucción sigue sin confirmarse. La reciente salida de LeBron James a los Philadelphia 76ers como agente libre abre un vacío que la franquicia espera que el esloveno llene.

Próximo desafío

Los Lakers inician la temporada el próximo miércoles contra los Warriors, con transmisión a las 8 p.m. CDMX / 10 p.m. ET por ESPN Deportes. La pregunta central es si el talento individual de Doncic será suficiente para transformar al conjunto en contendiente al título.