La Biofábrica de Misiones cumplió 20 años y se consolidó como una empresa de participación mayoritaria estatal que produce plantas a gran escala. Detrás de cada plantín hay trabajo de laboratorio: se multiplican materiales seleccionados, se controla la sanidad y se busca que genéticas antes reservadas a pocos lleguen también a productores pequeños.
La historia tiene una protagonista que la conoce desde antes de que existiera el edificio. Luciana Imbrogno, funcionaria del Ministerio del Agro y gerente general de la empresa, recuerda que cuando se sumó el proyecto todavía no era una compañía. Trabajaba en biotecnología en una firma forestal cuando la convocaron para una iniciativa con inversión provincial y transferencia tecnológica desde Cuba. Su respuesta sobre la antigüedad es precisa: "Soy legajo uno".
Qué produce una fábrica de plantas
Imbrogno define a la Biofábrica como un centro de agrobiotecnología que ofrece plantas, insumos y servicios. La lógica de trabajo parte de los problemas del campo: "La biotecnología es una herramienta que utilizamos para dar solución a algunas de las problemáticas de los cultivos regionales", explicó durante un encuentro de mujeres rurales en Mar del Plata.
El menú de cultivos responde a demandas concretas. En banano, la micropropagación permite multiplicar plantas a una escala que los métodos tradicionales no alcanzan. En caña de azúcar y mandioca, el foco está en la sanidad del material de propagación. Para el sector forestal se producen plantas madre de clones para viveristas, y los floricultores pueden pedir variedades específicas.
Hay un criterio económico que ordena las prioridades. "No vamos a multiplicar lechuga por cultivo in vitro, porque eso sería encarecer plantines. Lo que se puede hacer por semilla hay que hacerlo por semilla, y lo que se soluciona con biotecnología lo hacemos en la Biofábrica", señaló la ingeniera agrónoma.
Por qué Cuba
La cooperación con Cuba tuvo motivos prácticos. Imbrogno destacó la formación de sus científicos, la experiencia de sus centros y una coincidencia productiva: varios cultivos de la isla eran los mismos que interesaban en Misiones, como caña de azúcar, mandioca, banano, ananá y eucalipto. "Ellos tenían los protocolos de todos esos cultivos y la experiencia", afirmó.
También valoró la capacidad cubana para resolver cuestiones tecnológicas con recursos locales y reducir la dependencia de insumos externos. El vínculo siguió después de la puesta en marcha: según contó, todavía reciben asesoramiento de especialistas de la isla.
El respaldo que sostuvo el proyecto
Para Imbrogno, la continuidad del acompañamiento provincial en los primeros años fue clave. Esa etapa inicial requiere financiamiento y permitió ampliar las tareas con el correr del tiempo. La empresa llega a sus dos décadas con producción de plantines para cultivos regionales y una estructura que combina laboratorio, vivero y servicios para el productor.