En la campaña 2026, la agrónoma de la FAUBA, Deborah Rondanini, y el productor de Los Surgentes-Inriville, Adrián Moriconi, presentaron una guía práctica para decidir el momento y la forma de cosechar colza, camelina y carinata, cultivos que pueden perder gran parte de su rendimiento si se dejan pasar demasiado tiempo en el campo.
Madurez fisiológica y humedad ideal
El primer paso es identificar la madurez fisiológica, es decir, el instante en que los granos dejan de crecer. En colza y carinata, esa fase se alcanza con una humedad del grano alrededor del 46 % y de la silícua completa cerca del 70 %. El cambio de color de las semillas también sirve de señal visual. En colza, cuando aproximadamente el 60 % de las semillas presentan tonalidad amarilla, se considera que la madurez está próxima. > "La madurez fisiológica se reconoce cuando el grano ya no aumenta su peso", indicó Rondanini.
Elección del método de corte y uso de desecantes
El tipo de corte influye directamente en la cantidad de grano que se conserva. El hilerado previo suele ser más seguro cuando la silícua está muy seca o existe riesgo de apertura natural (dehiscencia). Retrasar la cosecha puede elevar las pérdidas de un nivel ideal de 100 kg / ha a hasta 300 kg / ha. > "El corte y hilerado ayuda a reducir pérdidas cuando las silícuas están muy secas", advirtió la especialista. En cultivos destinados a biocombustibles, como la camelina, Moriconi emplea desecantes (diquat, saflufenacil o carfentrazone) para uniformar el secado. Señala que, tras la aplicación, basta con tres días de buen sol para que la planta esté lista para la cosecha, pero advierte que el material queda vulnerable a lluvias.
Ajustes de la cosechadora y manejo del material
Para minimizar el desprendimiento de granos, la velocidad de avance debe mantenerse baja, entre 4.5 y 5 km / h, y reducirse la velocidad del molinete. En la cosecha directa, el cabezal Draper favorece una conducción más suave del material. Es fundamental regular las cribas y los ventiladores para evitar que el grano salga por la cola de la máquina. Algunos productores añaden una zaranda de 4 mm para mejorar la limpieza del grano cosechado. > "Trabajar a una velocidad moderada y ajustar los ventiladores permite que la cosechadora procese el material sin romper las silícuas", comentó Moriconi.
Los híbridos de colza con el gen FRUITFULL ya están disponibles en el mercado y reducen significativamente la tendencia a la dehiscencia, aportando una herramienta adicional para proteger el rendimiento.