Rosario Central derrotó 2-0 a Estudiantes de Río Cuarto, hizo su parte y esperó el resultado de Boca. Cuando el partido en Arroyito terminó, jugadores e hinchas empezaron a festejar el título de la Tabla Anual. El problema: el campeón era otro. En La Bombonera, el Xeneize ganó en el tiempo adicionado y se quedó con el primer puesto.
La tarde que el Canalla hizo todo bien
El equipo de Rosario cumplió en el Gigante de Arroyito. Los goles de Emanuel Coronel y Julián Fernández sellaron el triunfo ante el conjunto cordobés. Además, el local jugó buena parte del encuentro con un hombre menos por la expulsión de Gastón Ávila. Con el marcador a favor, la atención se trasladó a lo que pasaba en Buenos Aires.
Boca empataba sin goles con Defensa y Justicia. Con ese resultado, el primer lugar de la Tabla Anual quedaba para Central. Pero el partido seguía abierto.
El gol que cambió la historia
En el tiempo agregado, Enner Valencia marcó el 1-0 para Boca. Ese tanto modificó el desenlace de la jornada y dejó al Canalla como escolta. La noticia, sin embargo, llegó distorsionada a Rosario.
Una falla de comunicación hizo que en Arroyito entendieran que el partido del Xeneize había terminado sin goles. La versión se instaló rápido y desató la euforia. Jáminton Campaz, Elías Verón, Juan Giménez e Ignacio Ovando fueron algunos de los futbolistas que se acercaron a los alambrados para celebrar con los hinchas. La fiesta se trasladó al campo de juego.
De la alegría al desconcierto
La celebración duró poco. La realidad era otra: Boca había ganado sobre la hora y se había quedado con el primer puesto de la Tabla Anual. Central, pese a su victoria por 2-0, terminó segundo.
Lo que empezó como una fiesta en el Gigante de Arroyito terminó como una postal inesperada del fútbol argentino. El Canalla llegó a celebrar un campeonato que se le escapó en la última jugada, a kilómetros de distancia y por un dato que nunca fue.