Phantom Blade Zero es un gran juego de acción desde el arranque, pero su verdadero potencial aparece recién después de una decena de horas. El punto de inflexión es el enfrentamiento contra Mu Xiaokui, un combate que transforma la experiencia y que, para quien lo juega, instala al título chino en la discusión por el premio al mejor juego del año.

La observación surge de una segunda partida. Tras el análisis inicial en PC, la idea es completar el juego en PS5 sin la presión de una fecha de entrega. Ese reencuentro, esta vez por gusto y no por trabajo, dejó una conclusión clara: lo mejor del juego está ligeramente escondido y no se muestra en las primeras horas.

Un cambio de tono en la ribera del lago

Hasta ese momento, Phantom Blade Zero se sostiene como un gran exponente del género, aunque con un detalle que no termina de encajar para buena parte de los jugadores. La llegada a la ribera del lago Meigu rompe ese esquema: la luz dorada del atardecer, el agua entre los juncos y la hija del maestro, a quien el protagonista entrenó de chica, esperando de espaldas para cobrar venganza.

El duelo no se apoya en la violencia sino en un sentido del deber romantizado. Cuando Xiaokui ataca, entra un piano que cambia el pulso de la escena. Paisaje, música y situación construyen una atmósfera melancólica que se sostiene durante las dos primeras fases, con una guerrera letal que acosa con golpes difíciles de leer.

La fase secreta que lo cambia todo

El verdadero estallido llega en una tercera fase oculta. Xiaokui convoca a sus guardaespaldas, la Bailarina de Jade y el Demonio de Hierro, y arranca uno de los combates dobles más logrados del género, ahora con una música mucho más intensa que funciona como contraste.

Aunque de entrada parezca injusto, el diseño hace que pelear contra dos rivales se sienta satisfactorio. La lluvia de golpes es constante, pero interrumpir ataques resulta más sencillo, así que conviene tomar la ofensiva. Dentro del caos, el control se mantiene y es posible repeler cada impacto. El resultado es tan disfrutable que liquidar a un enemigo rápido se siente casi anticlimático.

"Dos veces he vivido ese combate y dos veces me he quedado estupefacto", resume quien lo jugó.

La batalla funciona como una clase de cine de artes marciales y, al mismo tiempo, como demostración del sistema de combate que propone el juego. Ese es el argumento que sostiene la candidatura: no se trata solo de un buen jefe, sino de todo lo que lo rodea. Ahí se nota, además, la experiencia de la industria china para producir grandes títulos de escala internacional.

El recorrido completo, con todas las tareas secundarias, insume entre 10 y 12 horas antes de llegar a ese punto. La comparación con pesos pesados como Zelda Ocarina of Time y GTA 6 queda abierta, pero la sensación tras volver a jugarlo es que Phantom Blade Zero tiene material suficiente para pelear por el GOTY.