Florencia Raggi llevó al escenario el sábado pasado Teatro San Martín su primer monólogo titulado Oxitocina (Inés y los perros), a pesar de haber sufrido una amigdalitis que le dejó sin voz durante dos días y obligó a pausar los ensayos en la fase final.

La obra, dirigida por Dennis Smith, explora la maternidad desde una mirada cruda y sin filtros. Raggi describió el proyecto como una oportunidad para “soltar la cabeza” y sumergirse en una historia que le resultó profundamente resonante.

Origen del proyecto

El encuentro con Smith se dio hace un año cuando el actor Marcos Montes, a quien la actriz llama su padrino, le recomendó asistir a una de sus puestas en escena. Impresionada por su trabajo, Raggi recibió la propuesta de protagonizar un monólogo basado en una madre que pierde a su hija. "Me enamoré del texto y sentí que tenía que contar esa historia", declaró.

"Me interpeló, sentí que comprendía a esa mujer y que había algo que tenía que hacer", afirmó la actriz.

Entre la vida y el escenario

Raggi explicó que el personaje le hizo reflexionar sobre su propia experiencia como madre. A diferencia de Inés, la protagonista, ella tuvo a sus hijos a una edad muy temprana y siempre supo que quería ser madre. "El mayor contraste es que yo nunca dudé de querer ser madre", comentó.

La actriz también habló de los desafíos actuales, como el “nido vacío” y la adolescencia de sus hijos, que la tomaron por sorpresa. "Fue un camión de frente", admitió.

En palabras de Raggi, la obra le permitió explorar capas de la maternidad que incluyen clases sociales, mandatos y carencias, todo con una “honestidad brutal”.

Con la puesta en marcha de Oxitocina, la actriz espera continuar trabajando en proyectos que le permitan seguir indagando en su historia personal y en los vínculos familiares.

"Esta profesión es la excusa para seguir indagando en mí, en mi historia, en lo que quiero y lo que no se puede resolver", concluyó.